El pasado 5 de septiembre se publico en el periódico EL MUNDO un reportaje sobre los murciélagos cavernícolas en las islas Baleares, haciendo hincapié en su situación de conservación y las medidas que desarrolla
Colonia de cría de murciélago grande de herradura (Rhinolophus ferrumequinum).
Especie catalogada como " Vulnerable" en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas (CNEA)
Fotos : Jordi Avellà
A diferencia de otros mamíferos, los murciélagos son incapaces de crear sus propios refugios; se limitan a elegir hogar en función de la disponibilidad existente y de la suerte que les depare la búsqueda. Si hay algo que le piden al rincón que se convertirá en su cobijo es tranquilidad: sin tranquilidad les es imposible aparearse, criar o acumular las energías suficientes para sobrevivir en el exterior una vez finalice el periodo de hibernación.
Perturbar el reposo de un murciélago supone poco menos que firmar su sentencia de muerte. Una ecuación irrefutable al menos en Baleares, donde el declive poblacional de las especies de quirópteros debe demasiado a la pérdida de hábitats. La destrucción y alteración de refugios, así como la continuada presencia humana en ellos, son las principales causas del declive poblacional que arrastra el murciélago cavernícola en la última década.
En la actualidad se estima que existen hasta 18 especies de quirópteros en el archipiélago y no todas viven en cuevas (las hay que tienen sus refugios en los árboles, grietas de precipicios o incluso edificios abandonados). Sin embargo, los planes de recuperación elaborados por el Servicio de Protección de Especies de la Conselleria de Medio Ambiente se centran en las especies cavernícolas al ser éstas las más amenazadas.
El Govern lleva a cabo desde 2008 el plan de conservación de la especie Miniopterus schreibersii y recientemente se ha finalizado la redacción de otro plan para el Myotis capaccinii y las otras especies cavernícolas de las Islas. Tal y como explica el jefe del departamento, Joan Oliver, "en muchas de las cuevas las poblaciones son mixtas", de manera que "las actuaciones de conservación sobre una especie repercuten favorablemente en otras".
Por lo que respecta al Miniopterus schreibersii, aunque antaño era una especie abundante en Europa, los altos niveles de mortalidad alcanzados propició en 2004 su paso de Especie de Interés Especial a Especie Vulnerable en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas. En Menorca, una inundación en febrero de 2005 fue la causa de la muerte de 2.000 ejemplares que habitaban en la misma cueva, el 80% de la población total de la isla. En los últimos meses, se han recogido los frutos de las tareas de conservación. La población se ha estabilizado en Mallorca con un mínimo de 1.000 individuos, mientras que en Menorca los ejemplares llegan ya a 600.
Cavidad con presencia de colonia de cría donde se puede apreciar las pintadas en las paredes.
No obstante, la tendencia negativa de los últimos años ha sido demasiado sangrante como para bajar la guardia. La Conselleria mantiene la vigilancia sobre las cuevas en las que habitan murciélagos, pero la fuerte presión humana complica mucho las cosas. Recientemente, el Govern cerró con una reja permeable a los quirópteros una de las cuevas de cría más importantes de Mallorca, las Coves del Pilar, en Palma. Pocas semanas después sus técnicos pudieron comprobar como la barrera había sido forzada. En este caso, la cueva ha sido siempre frecuentada por gente deseosa de practicar rápel o simplemente curiosear. De hecho, sus paredes están repletas de pintadas y en el suelo todavía pueden hallarse restos de colillas de alguna reunión adolescente.
Cerramiento forzado de una cavidad con presencia de murciélagos.
"El problema es que aunque ni siquiera lleguen a ver a los murciélagos éstos si notan la presencia de las personas". David García es un naturalista experto en murciélagos que colabora con la Conselleria como asesor en los programas de conservación. Según explica, la hipersensibilidad de los quirópteros es un arma de doble filo cuando descansan y tienen visita. «Se despiertan, se activan y queman energía. Cuando acaba la hibernación y salen de la cueva puede que estén demasiado debilitados y mueran».Igual que la cueva del Pilar, la cueva de Son Sant Martí, en Alcúdia, ha sido declarada Área Biológica Crítica. Sobre el resto de refugios, la Conselleria mantiene que lo mejor es manejar sus ubicaciones con total discreción a fin de evitar más molestias para sus moradores. Pese a los esfuerzos de los técnicos, los refugios no son ni todo lo secretos ni todo lo respetados que deberían. Casos como el del Pilar "es algo que nos ha pasado en refugios de algunas localidades que hemos dejado por imposibles", explica Oliver. La colonia de murciélagos acaba abandonando estos enclaves y huyendo a otros. Además, en Mallorca existe un problema añadido y es que "aquí hay mucha gente que conoce las cuevas".
Interior de una cavidad con colonia de cría de murciélagos, donde se puede apreciar una de las entradas.
Aun así, la pérdida de hábitats no es la única amenaza. El uso de plaguicidas en las cosechas agrícolas provoca una sensible disminución de las principales presas de los murciélagos, los insectos. Además, se acumulan en su organismo. Aunque los efectos reales sobre los murciélagos baleares todavía están por ser constatados, Oliver admite que es fácil presumir su influencia negativa.



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