Vivimos en la era de las tecnologías de la información. En Internet podemos encontrar de todo, sobre todo, en cualquier momento y lugar. Está claro que no se debe poner límites al afán por saber y conocer cada día más, pero y ¿al afán por divulgar y dar a conocer? ¿Qué ocurre cuando la información que se está poniendo en libre circulación en la red puede poner en peligro la conservación de determinados espacios y especies? Creo que, después de diversas experiencias y conocimiento de algunos tristes episodios, cabe hacerse esta reflexión y plantearnos la responsabilidad que cada uno/a debe ejercer a la hora de dar a conocer determinados elementos de especial fragilidad de nuestro patrimonio, tanto etnográfico y cultural como natural.
El pasado domingo 5 de septiembre, el periódico El Mundo publicaba un artículo, Las "batcuevas" ya no son secretas, donde se mostraban claramente las repercusiones que pueden tener las visitas a estas grutas sobre la comunidad quiropterológica cavernícola de Baleares. De esta manera, ponía el dedo sobre la llaga en una de las principales cuestiones referidas a la conservación de estos mamíferos voladores.
Las perturbaciones del espeleoturismo constituyen el tipo de acción con mayor incidencia sobre las poblaciones de quirópteros a nivel nacional. Estas incidencias pueden causar la disminución de efectivos de las colonias de cría o de hibernación.
Algunas cavidades con presencia de murciélagos, soportan a lo largo del año la presión producida por las frecuentes incursiones de los visitantes. El efecto de estas visitas se agrava aún más durante los meses invernales, cuando los murciélagos se encuentran en pleno letargo, poniendo en peligro la supervivencia de estos animales. Especialmente grave es cuando, en algunas ocasiones, los visitantes llegan incluso a manipular a los quirópteros.
Las incidencias que se han ido detectando en las principales batcoves de Baleares, van desde las continuas molestias producidas por la presencia de gente dentro de las salas donde se hallan los quirópteros, hasta las matanzas con raquetas y fuegos artificiales dentro de las cavidades.
Debido a estas presiones en algunas colonias de murciélagos en Baleares, la Conselleria de Medi Ambient i Mobilitat ha tenido que establecer un régimen y control de visitas mediante el cierre de estas cavidades. Si bien, tal como se exponía en el artículo de El Mundo, casi la totalidad de los cierren han sufrido actos vandálicos.
Cabe recordar que la totalidad de los murciélagos presentes en el archipiélago están incluidos dentro del Catálogo Nacional de Especies Amenazadas (CNEA), por lo que todas quedan protegidas. De las 19 especies de murciélagos citadas hasta la actualidad en las islas, siete de ellas son estrictamente cavernícolas (Rhinolophus hipposideros, R. ferrumequinum, Myotis myotis, M. escalerai, M. capaccinii, M. emarginatus y Miniopterus schreibersii). Myotis capaccinii se halla catalogada en el CNEA como EN PELIGRO DE EXTINCIÓN, mientras que R. ferrumequinum, M. myotis, M. emarginatus y Miniopterus schreibersii están como “VULNERABLE” (el resto de las especies se incluyen como “DE INTERES ESPECIAL”).
El mayor mecanismo de protección con el que han contado los murciélagos cavernícolas hasta la actualidad, ha sido su capacidad de ocultarse en las entrañas de la tierra. Sólo un puñado de espeleólogos y científicos conocían sus guaridas. Conocimientos que sólo se trasmitían en contadas ocasiones y siempre observando un código ético y de responsabilidad. Además de poder comprometer la supervivencia de determinados grupos de fauna, como puede ser el de los murciélagos, se exponía el patrimonio arqueológico, etnográfico e incluso geológico que albergan las cavidades. Con el tiempo se ha podido comprobar que, desgraciadamente, para conservar todas estas riquezas lo más conveniente es que permanezcan desconocidas para el hombre.
Con el boom de las actividades recreativas en el medio natural han surgido toda una serie de complejos problemas de gestión y conservación de la fauna y flora. Es una tendencia a la alta, incrementándose cada vez más la oferta de actividades de ocio/deportivas en los espacios naturales, tanto protegidos como no. El incremento de estas actividades, así como el aumento de practicantes, supone nuevas vías de penetración a lugares bien conservados en los que habitan especies sensibles al hombre. La modalidad de la espeleología no ha sido ajena a esta ansia de descubrir nuevos rincones, así como tampoco al aumento en el número de aficionados.
Son diversas las herramientas con las que se pueden contar para gestionar y poder conseguir un equilibrio entre el disfrute y la preservación del medio natural. En el caso de la espeleología, la prudencia a la hora de divulgar las ubicaciones de las entradas que conducen a un mundo especialmente frágil puede ser uno de los principales mecanismos de preservación.
Internet se ha convertido en una herramienta que nos brinda la oportunidad de conocer y divulgar sin límites conocidos, como es el caso de este modesto blog que pretende dar a conocer un poquito más sobre esta pequeña parte de la fauna vertebrada nocturna de Baleares.
En los últimos años, han aparecido páginas que no sólo se conforman en dar a conocer las maravillas subterráneas que oculta el archipiélago, también han querido ser un punto de información para conocer los contenidos naturales, arqueológicos, etnográficos, geológicos, etc., que hay en las cavidades. Se informa de sus ubicaciones, y se facilitan mapas y coordenadas. Por tanto, el número de personas al que le despierta el interés por conocer aquello oculto se incrementa. Aparecen grupos de excursionistas en aquellas cavidades donde hasta el momento sólo un pequeño puñado de espeleólogos se habían atrevido a adentrarse. El problema surge cuando estos nuevos aficionados no han pasado por su correspondiente formación espeleológica, donde se les forma sobre la conducta a seguir en el interior de las cuevas y sobre el riesgo que este tipo de actividades entraña. Es por ello que se pude tildar de grave imprudencia divulgar tan alegremente cómo acceder a determinadas cuevas. El asunto se complica aún más, cuando detrás de muchos de estos casos existe un interés lucrativo: venta de cierta información de las grutas, excursiones guiadas, jornadas de aventura, etc. No existen límites a la hora de promocionar las cavidades como destino del fin de semana, ni tan siquiera aquellas que se encuentran dentro de la red Natura 2000, declaradas como LICs.
Este panorama no es muy halagüeño para la conservación de las colonias de quirópteros cavernícolas de las islas Baleares. Además, a este impacto más reciente cabe sumar el hecho de que las batcoves de las islas ya vienen sufriendo en el último siglo toda una serie de fuertes impactos debido a las molestias y a las intervenciones (obras en el interior, cerramiento o taponamiento de las entradas, voladuras, acondicionamiento para ganado, etc.). Detrás quedan numerosas cuevas que hace años albergaron importantes colonias, quedando, en algunos casos, los grandes acúmulos de excrementos como recuerdo de las grandes aglomeraciones que se producían. El nuevo boom de la difusión y divulgación sin límites no hace sino agravar esta terrible tendencia en la conservación de las cavidades y de todos los valores, naturales y etnológicos, que en ellas se albergan.
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